Saltear al contenido principal
pasar de autonomo a sociedad limitada cuando interesa

Por qué y cuándo pasar de autónomo a sociedad limitada

Pasar de autónomo a sociedad limitada es una opción que, antes o después, casi todos nos plantemos. ¿Cuál es la diferencia práctica entre ambas posibilidades y en qué medida nos conviene o no cambiar?

Valorando el cambio de autónomo a sociedad limitada

La sociedad limitada es una sociedad mercantil formada por uno o más socios, en la cual la responsabilidad asumida se limita al capital social de la empresa.

Por otra parte, un autónomo o empresario individual es una persona que trabaja por su cuenta, sin ser asalariado de ninguna empresa. Puede tener o no trabajadores a su cargo y destaca porque no siempre mantiene el mismo salario.

Principales diferencias entre ambos

A continuación, enumeramos cuáles son los rasgos diferenciales más característicos de ambas opciones:

  1. Capital mínimo. La sociedad limitada exige una inversión mínima en el negocio, lo cual no es requerido a un autónomo. La cantidad solicitada para un S.L. es, al menos, 3000 euros.
  2. Tramitación. La constitución de una sociedad limitada es mucho más larga y compleja, lo mismo que sucede con sus costes. Mientras que el autónomo no debe pagar nada, las sociedades pagan, al menos, 400 euros. Además, será necesario abonar las diferentes cuotas de la Seguridad Social.
  3. Responsabilidad. El autónomo responde de su actuación de forma ilimitada, mientras que la sociedad limitada solo lo hace por el patrimonio social.
  4. Impuestos. Los autónomos presentan el IRPF, mientras que las empresas se rigen por el Impuesto de Sociedades.
  5. Contabilidad. Es mucho más sencilla en el caso de los autónomos que en las sociedades. Estos solo necesitan presentar los impuestos y gestionar unos cuantos libros de registro: facturas emitidas, facturas recibidas y gastos, bienes de inversión y operaciones intracomunitarias, si proceden. La empresa, sin embargo, lleva una contabilidad completa.
  6. Crecimiento. La sociedad proporciona más seguridad a sus clientes y permite acceder a fuentes de financiación externas más importantes. Proyecta una imagen más profesional, más fiable, y se asocia a una mayor capacidad económica.

¿Qué es mejor: autónomo o sociedad limitada?

Pasar de autónomo a sociedad limitada es una posibilidad cierta que conviene tener en cuenta, sobre todo, si el negocio está funcionando y los ingresos llegan.

Por lo general, la figura de autónomo es más una opción de batalla, por lo que conviene evolucionar hacia la sociedad si la actividad empieza a crecer y, con ella, es conveniente redimensionar el negocio.

Básicamente, se recomienda la figura del autónomo para comenzar el emprendimiento. Sin una fecha definida, cuando el proyecto se ha consolidado y mantiene una actividad diaria creciente, es interesante pasar a sociedad. Podremos conseguir mayores beneficios y la responsabilidad será más moderada.

En definitiva, el cambio de autónomo a sociedad limitada es una evolución lógica del progreso del negocio.

Debemos pasar de autónomo a sociedad limitada cuando el negocio se haya consolidado y los beneficios comiencen a crecer.

Esta entrada tiene 0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver arriba